“Cada época trae su afán”

Por: Daniela Valentina Chaparro Rincón

Rafael Arturo Prieto Barrera, es un publicista bogotano egresado de la Universidad Jorge Tadeo Lozano, trabajó gran parte de su vida en el extinto Instituto de Mercadeo Agropecuario -IDEMA-, una empresa industrial y comercial del Estado, que se encargaba de la regulación, control y manejo de importaciones-exportaciones del mercado agropecuario en Colombia. Con esta regulación que gestionaba el gobierno por medio del IDEMA, buscaban neutralizar y manejar la competencia en mercados internacionales, estableciendo un equilibrio en los precios para generar mayor rentabilidad al productor y agricultor colombiano.


Trabajó en esta empresa como profesional en divulgación y comunicaciones aproximadamente 20 años, en los que tuvo que vivir el proceso de cambio hacia las nuevas tecnologías que estaban revolucionando las formas de trabajar de las empresas nacionales. Ingresó al IDEMA en el año 1980, y culminó sus labores hacia el año 2000, debido a la liquidación que se dio en el año 1998 por un estado de quiebra con grandes comerciantes según la ley 1675 de 1997.

¿Cómo se desarrollaban los procesos de comunicación interna (entre departamentos) en el IDEMA?

Si era en la misma dependencia, en ese tiempo existían memorandos, oficios y telex, que eran telegramas en los que para la empresa específicamente se llamaban “Idegramas”, y generalmente existían unos mensajeros internos que se encargaban de llevar la correspondencia de un departamento a otro.

¿Cómo fue su proceso de adaptación a las nuevas tecnologías?

Fue un proceso duro, porque fue cambiar de una máquina de escribir manual, a una máquina eléctrica, y de una eléctrica, a los primeros acercamientos tecnológicos que llegaron hacia 1984, cuando se sistematizó toda el área de inventarios de productos básicos a nivel nacional con unos aparatos  parecidos a las Palm, unas agendas electrónicas que se llamaban MSI-80. Hacia el año 1992, después de haber entrado en el tema de los computadores, comenzamos a trabajar con un procesador de palabras que se llamaba WordStar, que se manejaba con claves y códigos, luego manejamos WordPerfect, el Quattro y el Qpro, antes de que llegara en el año 1998 el paquete de Office a la empresa.

¿Qué tipo de alternativas usó para manejar estas nuevas tecnologías?

Básicamente todo el acoplamiento a estas nuevas herramientas que llegaban se manejaron por medio de capacitaciones en centros especializados, que duraban meses, uno tenía que hacer un curso o bien en la mañana, o después de salir de trabajar, muchas veces le tocaba a uno sacrificar el tiempo libre para ir a las capacitaciones.

¿En qué momentos usted vio evidente el cambio,  mejoría de proyectos y labores de la empresa por esas herramientas tecnológicas?

¡El solo hecho de hacer un inventario! Normalmente se demoraba entre dos y tres semanas solo una bodega y pasar a hacerlo en un día con la ayuda de la MSI-80, eso generaba mucha sorpresa y hasta desconfianza sobre el manejo de  la información, es ahí cuando entraban los sindicatos a entorpecer las labores que se hacían, ya que siempre usaban la frase “la máquina desplaza al hombre”, y pues sí, puede ser verdad, pero en ese caso era más una ayuda que cualquier otra cosa.
Otro momento que recuerdo en el que la tecnología ayudó mucho, fue en el proceso de la elaboración de la nómina de empleados. Cuando yo entré al IDEMA, había más o menos cinco o seis mil empleados a nivel nacional, y ese proceso no se hacía en la misma empresa; se hacían unas especies de tarjetas que se cargaban en unos discos grandes y se llevaban al computador de la Caja Agraria, allí se procesaban esos datos durante 36 horas continuas aproximadamente. Ahí fue cuando ya llegando a los años noventa, el IDEMA invirtió en sus propios equipos de cómputo, y la nómina ya podía ser procesada en la compañía. En esa época había un computador por dependencia, pero en los últimos momentos del IDEMA, en 1998, cada empleado tenía su computador y en cada piso había por lo menos dos fotocopiadoras.

¿Recuerda alguna anécdota de algún inconveniente que se haya presentado por la llegada de estas?

Cuando ya estaba en liquidación el IDEMA, una vez tenía que capturar una información grandísima, yo siempre me quedaba hasta las nueve de la noche regularmente, pero como esa noche tenía tanto trabajo, seguí derecho en la oficina. Pues yo no contaba y se me había olvidado por completo, el hecho de que los vigilantes pasaban en la noche, piso por piso, apagando las luces; todo mi trabajo estaba soportado en una hoja de cálculo de Excel y yo tenía la costumbre de guardar los proyectos al final; pasó un celador y bajó los tacos del piso donde yo me encontraba, se perdió muchísima información, y para recuperarla me tocó trabajar aproximadamente 24 horas casi seguidas.

¿Qué procesos o herramientas comunicativas considera que deberían retomarse en la actualidad?

El liderazgo, ya que todo era mucho más personal. Muchas veces cuando tuve que elaborar boletines de prensa, proyectaba un memorando, se lo llevaba a mi jefe, él le hacía las respectivas correcciones y después él mismo veía si lo autorizaba o no. Eso genera liderazgo, genera interrelación con los compañeros de trabajo, con los mismos jefes. Ahora no, ahora todo se envía a través de internet y las relaciones se manejan por este medio. Aún con tanta gente que trabajaba en el IDEMA, todo el mundo se conocía con todo el mundo.

¿Qué herramientas actuales hubiera querido que se implementaran anteriormente?

Para mi ninguna, cada época trae su afán, y pese al tiempo que se demoraban las cosas, estas se producían con más calidad. Ahora la inmediatez genera muchos errores.

¿Qué cargos desaparecieron en el IDEMA cuando llegaron las nuevas tecnologías?

Desaparecieron muchos cargos asistenciales, se fortalecieron los cargos técnicos, desaparecieron mecanógrafos, estafetas, mensajeros internos, muchas secretarias, porque antes uno proyectaba y las secretarias transcribían, después, cada uno tenía su computador y trabajaba solo, al final los únicos que tenían secretaria eran los jefes.

¿Qué tipo de comunicación interna se manejaba en la empresa? Siendo la comunicación horizontal, esa que permite un diálogo y relación más cercana entre directivos-empleados y la comunicación vertical, aquella que solo permite seguir las órdenes de los jefes y no existía la posibilidad de llegar a consensos entre las dos partes de la organización.

Existían los manuales de procedimiento creados por la oficina de Organización y Método, eran las guías para procesar o ejecutar los diferentes tipos de actividades, si bien, muchas veces el jefe permitía sugerencias de sus subalternos, también se presentaban muchos casos en los que él daba la orden y se tenía que cumplir, lógicamente sin salirse de los parámetros establecidos en los manuales de cada departamento. Me acuerdo mucho que el último paso del manual de procedimiento decía: “Y las demás funciones que le sean inherentes al cargo y que el jefe disponga…”

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